«Wolf Creek 1+2» (Greg McLean) [DOBLE SESIÓN]

El verano es para ver «Tiburón (Steven Spielberg, 1975)«, «La Ventana Indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954)» y películas de «vacaciones mortíferas»: Jóvenes alocados, grupos de amigos y parejas que viajan a lugares exóticos para ser asesinados por asesinos en serie, virus, fenómenos climatológicos, animales mortíferos o por el propio entorno. En la doble sesión de hoy toca viajar al inmenso y caluroso outback australiano, donde turistas serán asesinados a manos de un carismático cazador y asesino en serie.

«Wolf Creek» (Greg McLean, 2005)

Escrita y dirigida por Greg McLean, nos encontramos antes un slasher atípico, tanto que yo incluso no lo catalogaría como tal. Podría acercarse al neoslasher, por ser consciente de las reglas y los tropos del slasher y revertirlos para jugar con ellos y con el espectador. O simplemente, clasificarla en el subgénero de psycokillers o asesinos en serie. Si el slasher nos da personajes odiosos y desdibujados para que disfrutemos de como el enmascarado de turno los asesina de uno a uno, aquí Greg McLean se toma su tiempo para que empaticemos con los tres protagonistas (Cada vez que veo la película me caen mejor y me da más lastima saber su final).

Esta «introducción» dura 50 minutos y para mi es una de las mejores presentación de personajes en una película de terror junto a «Hostel (Eli Roth, 2005)«. Mucho tiene que ver sus aires de foundfootage, subgénero que nos tiene habituados a que prácticamente no ocurra nada durante una hora. Cabe mencionar que al comienzo tenemos dos elementos que, personalmente, son un +1 instantáneo. «A film by…«, lo que indica que, sea mejor o peor el resultado final, tenemos un producto de autor, y «Based on true events» (sea verdad o no).

Durante estos 50 minutos vamos conociendo a los tres personajes, dos chicas y un chico, durante su viaje a visitar el cráter situado en «Wolf Creek«. Por las diferentes situaciones que se dan, si no sabes de qué va la película puedes pensar que es una road movie, una de terror con paletos mortíferos o incluso una película de ciencia ficción. Tras tener un extraño encuentro en una gasolinera de la zona y una vez que han visitado el cráter, se les para el motor del coche (a la vez que se dan cuenta de que los relojes tampoco funcionan). Es aquí cuando hace aparición el «amigo» Mick Taylor con su camioneta para «ayudar» a los tres jóvenes y remolcarlos hasta su campamento para arreglar el coche. En una tranquila, y a la vez tensa e incómoda, velada al calor de la hoguera conoceremos a este carismático y sádico cazador de canguros, jabalíes, cerdos… y turistas.


Aquí comienza la segunda parte de la película, donde acudimos a momentos realmente sórdidos y quizás algo fuertes para el espectador poco aficionado a este tipo de terror. El tono y atmósfera sucia que impregna todo, unido a la violencia cruda es muy de principios de los 2000 con películas del Nuevo Extremismo Francés como «Haute Tensión (Alexandre Aja, 2003)» o del Torture Porn como «Saw (James Wan, 2004)» o la ya mencionada «Hostel (Eli Roth, 2005)«. Este segundo tramo de película podemos dividirlo casi en situaciones de cada personaje, donde el director juega con el elemento del «falso protagonista». Vemos cómo Liz se despierta, consigue quitarse las bridas y va al encuentro de su amiga Kristy, a la cual Mick está haciendo de las suyas (muy sórdido todo esto. Consiguen escapar, tenemos una persecución por la carretera, y Kristy vuelve al campamento para intentar coger un coche. Aquí hay una cosa que me vuelve loco, y es que Liz descubre las fotografías y las videocámaras de todos los turistas que Mick ha asesinado durante todos estos años (otro momento muy foundfootage) . En este momento es asesinada por Mick, pasando el foco otra vez a Kristy. Tras conseguir llegar a la carretera, en un claro homenaje a «La Matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)«, nuestra actual protagonista muere también. Es aquí cuando pasamos a ver a Ben (nos habíamos olvidado ya de él) para verlo conseguir escapar también y llegar a la civilización.

Una película que no me canso de ver, con esos 50 primeros minutos que actúan casi de confort movie conociendo al trió de protagonistas con unas actuaciones muy orgánicas, y esa segunda mitad de puro terror visceral que puede llegar a sentirse incluso muy probable de ocurrir en el inmenso outback australiano.


«Wolf Creek 2» (Greg McLean, 2014)

«Wolf Creek» tuvo bastante impacto en su estreno, razón por la cual pronto le propusieron realizar la secuela al director. Pero primero, Greg McLean quería realizar su proyecto de cocodrilo mortífero «Rogue (2007)«. Bastante guay debo decir. Esto hizo que, para cuando se puso con la secuela le fuera difícil encontrar financiación, y no seria hasta casi diez años después de la primera entrega que estrenara «Wolf Creek 2 (2014)».

A mi de las secuelas, a no ser que sea un Vol. I-II que sea continuación directa o complementación para cerrar la historia, me gusta que vaya por dos vertientes: O que haga algo totalmente diferente o que haga algo visto en la primera entrega pero multiplicado. En esta ocasión, tenemos al carismático Mick Taylor desatado desplegando todas sus habilidades de caza: ya sea con cuchillo, con rifle o con su propio camión tan una persecución por la carretera. Si en la primera entrega no ocurre «nada» hasta la mitad y el body count final es de dos, en esta entrega a la media hora de película ya tenemos dos policías muertos, con explosión de coche, un turista decapitado a cuchillo y su novia atada para llevarla a su campamento.

La chica consigue escapar (por poco rato), siendo ayudada por un turista inglés en coche que pasará a ser la nueva presa y objetivo principal de Mick Taylor. Con ese nuevo protagonista se da un juego del gato y el ratón bastante guay y divertido (entiéndase el contexto dentro de una película de terror). Persecución por la carretera, camión cayendo por un precipicio, un pequeño home invasión e incluso un concurso de preguntas y respuestas (con los dedos del turista inglés como penalización por fallo).

Una secuela bastante loca y entretenida, que funciona muy bien como contrapunto con el tono y el ritmo de la primera entrega. Espero que disfrutéis de esta doble sesión «vacaciones mortíferas» ahora en verano como es debido y me contéis que os parecen.

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