Red Eye (El Tren del Horror) (Kim Dong-bin, 2005)

Escrita y dirigida por Kim Dong-Bin, «Red Eye (El tren del horror)» o «Redeu-ai», cuenta la historia de Oh Mi-sun, una azafata que en su primer turno en un tren comienza a tener visiones del pasado y a trasladarse a otro tren que sufrió un accidente en ese mismo recorrido hace unos años.

Tras un pequeño prólogo donde vemos un accidente de tren, la película comienza presentándonos a la protagonista y a varios grupos de personajes montándose en el tren. Se presentan de manera natural, lo cual es uno de los aciertos de la película, utilizando incluso momentos de comedia, mostrándonos una situación rutinaria y normal de viaje en tren.

El tren realiza una parada de 10 minutos, momento en el cual otro tren aparece por detrás, comenzando el grueso de la historia. Oh Mi-son comienza a trasladarse a otro tren y a tener visiones de otros viajeros, como un niño y una azafata. Al mismo tiempo, comienzan a producirse algunas extrañas muertes de viajeros.  

Red Eye (2005)

«Red Eye» tiene una primera hora entretenida, donde se mezcla la comedia, el terror e incluso el thriller psicológico. Poco a poco pero de manera constante vamos sabiendo más de la historia, del pasado y de lo que ocurrió en ese trayecto. Sin embargo, la parte final se hace demasiado larga, añadiéndose historias de personajes y ocurriendo cosas demasiado arbitrarias entre sí. Además, se torna en un drama que a esas alturas de la película yo personalmente no busco.

En esta obra surcoreana, se utilizan algunos de los elementos característicos del cine de terror oriental como son: los fantasmas vengativos con aspecto de mujer y pelo negro y el uso de un acontecimiento catastrófico mostrado al público a través de recortes de periódico, buscando dar realismo a la historia. Como curiosidad, una de las escenas en un pasillo anaranjado del tren y otra de un niño desapareciendo en la niebla, me han recordado al videojuego Silent Hill.

Como digo, la primera hora se deja ver dentro de lo que cabe, con algún momento reseñable como el momento fotografía o las muertes en el baño. Pero el batiburrillo de géneros que es, quedando a medias entre terror, thriller psicológico y drama y lo que se alarga innecesariamente el último tercio, hacen de la película un producto fallido.

Si ya estáis curtidxs en el terror oriental y queréis completar, adelante con esta película. Si no es así, dejad pasar este «tren del horror» y seguir buscando y descubriendo algunas de las joyas que existen. Un saludo.

Red-Eye (2005)

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