Bloody Ballet (Fantasma) (Brett Mullen, 2018)

Brett Mullen es uno de los nuestros, eso está claro. Lo demuestra en su opera prima, «Bombshell Bloodbath (2014)«, un claro homenaje al cine de zombies de serie B de finales de los 70’s y principios de los 80’s y a directores como Fulci, Romero o Lenzi, y lo confirma en su nueva película, «Bloody Ballet (Fantasma)» en la cual continua mostrando sus filias y referenciando estilos y formas de aquel cine que tanto nos gusta por estos lares.

«Adriana Meda (Kendra Carelli) es una bailarina de ballet que tiene visiones y sueños en los que ve a un asesino enmascarado. Cuando es elegida para liderar la representación del Cascanueces, una serie de asesinatos comienzan a producirse entre sus compañeras de baile.» (SINOPSIS)

Desde la secuencia de créditos el director ya muestra sus intenciones. Tras un pequeño prólogo, entra en escena el equipo de bailarinas y la profesora a ritmo de música electrónica ochentera, recordando al comienzo de «Murderock» de Fulci, para continuar con una persecución por el teatro a la protagonista en una de sus ensoñaciones como si de una pelicula de Argento se tratase.

Fotograma Bloody Ballet (2018)

Conforme avanza la historia, intercalados con conversaciones entre las bailarinas y reuniones de Adriana con su psicóloga, se producen una serie de asesinatos con las bailarinas como victimas a manos de un asesino con máscara blanca, vestido rojo y peluca negra, emulando a Evelyn en «La dama rossa uccide sette volte«.

El punto fuerte de la película es el juego de colores, la fotografia y la iluminacion de las escenas en las que tienen lugar los asesinatos. La puesta en escena y la orquestación de los mismos, haciendo uso de luces artificiosas, navajas de afeitar y cortes en los ojos son más que destacables, recordando por momentos, y guardando las distancias, a los mejores Argento, Bava o Fulci.

Donde se me cae algo es en el guión, llegando a ser un lastre los flojos dialogos e interpretaciones de las conversaciones y las secuencias vacias que unen los asesinatos, haciendo que el ritmo llegue a ser algo irregular. Además, se incluye una trama paralela totalmente insignificante de un investigador, la cual está puesta para incluir minutos en el metraje. En ocasiones da la impresión de que tenian clara la idea principal y algunas escenas pero debian incluir escenas entre medio para acercarse a la hora y media de duración.

Fotograma Bloody Ballet (2018)

Del casting podemos destacar a Debbie Rochon en el papel de Dr. Carlina Cassinelli, conocida por participar en multitud de proyectos de terror de bajo presupuesto, y a Caroline Williams, famosa en los circulos del género de terror por protagonizar la secuela de «The Texas Chainsaw Massacre 2» y a la cual pudimos ver en el «Halloween 2» de Rob Zombie. El apartado musical va a cargo del grupo de retro y synthwave «Nightstop«, apareciendo además algún tema suelto entre los que se encuentra una versión de un tema de Bruno Nicolai de un conocido giallo que os dejo que reconozcais.

A pesar de los problemas de ritmo y esta trama vacua que comento, los 80 minutos de metraje no se hacen largos para nada y se convierten en una delicia y disfrute para todos los amantes del giallo y del cine italiano de los 70’s y principios de los 80’s, público al que va dirigido este producto y a los únicos a los que se lo recomiendo muy fuerte. Saludos. 

Nota: ★★★


Cartel Bloody Ballet (2018)BLOODY BALLET (FANTASMA)

Dirección: Brett Mullen.

Guión: Matt Cloude, Brett Mullen

Música: Matt Hilll, NightStop.

Fotografía: Tony M. Collins, Brett Mullen

Reparto: Caroline Williams, Debbie Rochon, Katie Carpenter, Kendra Carelli, Brett Wagner, Susanne Marie Danger, Rob Springer.

Género: Terror. Neo Giallo. Estados Unidos. 2018.

Duración: 84 minutos.

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